En Venezuela la inestabilidad alcanza niveles límite y los brotes de descontento, con protestas y saqueos en varias regiones del país, aumentan a diario ante lo cual Nicolás Maduro, cada vez más alejado de la línea democrática, ha optado por meter directamente la mano en el bolsillo de las empresas privadas con el fin de garantizar sus menguados programas sociales y crear una ilusión de señorío cuando en verdad el país entero parece salirse de control.


Desde inicios de abril quedaba claro que venía una arremetida de las autoridades contra Empresas Polar, la principal compañía privada de Venezuela, que finalmente llegó encubierta bajo el manto de la lucha contra la especulación. La medida también alcanzó a Plumrose de Venezuela y al Consorcio Oleaginoso Portuguesa (COPOSA). Para la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), estas recientes acciones de Maduro son “un claro atentado contra la seguridad alimentaria de millones de venezolanos”. La arremetida no augura nada bueno.


Este elemento, más la escasez de divisas y la incertidumbre añadida por el factor del Covid-19 en un país con el sistema de salud destruido, terminó una escalada del dólar en las últimas semanas. En lo que va de año la paridad oficial del dólar ha experimentado una variación de 252%. La aceleración de los precios se ha dado en simultáneo y se proyecta que la tasa anual será de 15.000%.


El país está paralizado por la cuarentena, con bloqueos territoriales que limitan el libre tránsito y sumido en una aguda escasez de combustible que no sólo afecta al ciudadano en su cotidianidad, sino que limita la producción agropecuaria, la movilización de insumos y cosechas, el procesamiento en las pocas industrias nacionales que se mantienen en pie y la distribución a los puntos de venta.

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Para Maduro, aun en tiempos de pandemia, la prioridad es su sostenimiento en el poder y en este momento de agudo descontento social parece haber encontrado en la intervención de la actividad privada una vía para mantener su sistema de control ciudadano y de distribución focalizada de alimentos para su población objetivo.


Por Zenaida Amador (Alnavio)

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