En 1950, la Creole Petroleum Corporation culminó la construcción de la que fue para la época la refinería más grande del mundo, la Refinería de Amuay.

Ubicada en la península de Paraguaná, estado Falcón, la Refinería de Amuay inició operaciones con una capacidad instalada para el procesamiento de 60.000 barriles diarios de crudo.

La Creole Petroleum Corporation había llegado a Venezuela en 1920, siendo una empresa filial de la Standard Oil of New Jersey, actual Exxon Mobil. Sus actividades en el país se extendieron durante 55 años, hasta diciembre de 1975.

Pese a ser una compañía petrolera, sus actividades en el país fueron más allá de esta área, siendo la patrocinante del primer noticiero televisivo, “El Observador Creole” (1953-1973), presentado por Francisco Amado Pernía, a través de Radio Caracas Televisión (RCTV).

El desarrollo de la Refinería de Amuay, obedecía a un acuerdo al que se había llegado con el gobierno nacional en 1943, donde las empresas petroleras quedaban condicionadas a la construcción de complejos de refinado para poder seguir operando en el país.

Las negociaciones que estuvieron a cargo del entonces ministro de Fomento, Eugenio Mendoza Goiticoa, y respaldadas por el presidente de la República, Isaías Medina Angarita, condujeron a la instalación de: la Refinería de Cardón (1949), por parte de la Royal Dutch Shell; la Refinería de Puerto La Cruz (1950), por parte de la Venezuelan Gulf Refining Co. (Vengref); la Refinería de El Chaure (1950), por parte de la Sinclair Oil and Refining Company; y por supuesto, la mencionada Refinería de Amuay (1950).

A este convenio entre el Estado y las empresas privadas, derivado de la Ley de Hidrocarburos (1943), también se debe la construcción de la Refinería San Roque (1950), de la Phillips Petroleum Company; la Refinería Bajo Grande (1956), de la Richmond (posterior Chevron); y la Refinería El Palito (1960), de la Mobile Oil Company.

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Los trabajos en Amuay le llevaron a la Creole Petroleum Corporation solamente cuatro años. Una vez puesta en marcha, fue el complejo refinador más grande del mundo, como sugiere el historiador Rafael Arráiz Lucca en su artículo Isaías Medina Angarita: otra vuelta de tuerca.

Pero en 1975, con el decreto de “nacionalización” de la industria petrolera, la refinería cuya capacidad de refinado era para entonces de 670.000 barriles diarios de crudo, debió ser vendida al Estado venezolano, pasando el primero de enero de 1976, a manos de Lagoven, filial de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

La Creole Petroleum Corporation, cuya sede principal estaba ubicada en un original edificio en Los Chaguaramos, Caracas, puso punto final a su trayectoria en el país.

Para 1997 PDVSA decidió fusionar la Refinería de Amuay con la de Cardón y Bajo Grande, creando el Centro de Refinación Paraguaná.

Por desgracia, el Complejo Refinador de Amuay sufrió en agosto de 2012 una explosión en sus instalaciones, hecho que provocó la muerte de 55 personas, y dejó más de 100 heridos, según cifras oficiales. Para entonces su capacidad instalada de refinado era de 950.000 barriles diarios.

Este complejo en los últimos años ha sido protagonista en las noticias nacionales por el continuo anuncio de la paralización o reducción de sus operaciones, que según expertos como José Toro Hardy, ex miembro de la directiva de PDVSA (1996-1999), obedece a la falta de inversión y mantenimiento, así como de personal capacitado.

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