La xenofobia en Colombia en contra de los venezolanos, a pesar de ser aún un fenómeno social marginal, se manifiesta alentada por la intolerancia de algunos sectores, campañas electorales, crisis social, amenazas directas y amarillismo mediático que magnifica hechos negativos en donde se involucran ciudadanos migrantes.

Es el día a día de Alba Pereira, Presidenta de la Fundación “Entre Dos Tierras” que tiene asiento en Bucaramanga. La organización realiza una actividad permanente de atención a caminantes y migrantes forzosos venezolanos en la capital del departamento de Santander, ofreciéndoles atención alimentaria, medicinas, orientación, calzado y ropa producto de donaciones diversas. Muchas veces la fundación es la única esperanza de los caminantes o migrantes forzosos.

Hasta allí todo positivo. El problema es que se encuentra en la ciudad de toda Colombia, junto con Tunja, donde la xenofobia contra los venezolanos se ha manifestado con más fuerza, con un alcalde abiertamente opuesto a la presencia de estos migrantes en la ciudad y amenazas reales de grupos violentos en su contra y en contra de las actividades de la Fundación.

Señala Pereira que fueron ellos uno de los primeros grupos que enfrentaron en Colombia “los mensajes xenofóbicos de una minoría ignorante”.

“Hace semanas recibimos amenazas presuntamente de un grupo paramilitar denominado Águilas Negras. Es doloroso que, luego de la investigación policial, se demuestra que los panfletos amenazantes fueron hechos por vecinos. Gente que conozco y con la que he tenido vinculación desde hace años cuando llegué a esta ciudad”

Esos vecinos que ella muchas veces apoyó en causas comunes, son ahora quienes se han convertido en los principales voceros en contra de la fundación.

Reconoce que la mala actuación de algunos venezolanos afecta la imagen de todos. “Los medios de comunicación nos estigmatizan: dicen venezolanos van a robar, venezolanas se prostituyen, aumentan los divorcios en Bucaramanga. Con estas acciones es difícil cambiar actitudes de la sociedad”.

Pero Pereira también atribuye algunas actuaciones negativas de venezolanos a un plan del gobierno Maduro. “Ellos soltaron presos y propician la mala imagen de los venezolanos en general”.

Trabajando es la cosa

Asegura Pereira que la xenofobia se enfrenta con el ejemplo. Conocer derechos como migrantes, pero, sobretodo, conocer deberes.

Entiende que esto puede sonar novedoso entre quienes llegan acostumbrados a pedir. A que todo se lo den. “Sobretodo es la actitud de las últimas oleadas migratorias que tienen como pensamiento el qué me vas a dar. Aquí en Colombia todo tiene precio, aquí no se regala nada. Incluso nosotros, que damos dos comidas al día de forma gratuita, somos criticados y acusados por algunos de los que ayudamos de quedarnos con supuesto apoyo internacional y otras cosas”.

Y la fundación, señala, enfrenta esto con más trabajo, constancia y respeto. “” Nosotros, los que tenemos más tiempo acá, debemos demostrar que trabajando se hacen las cosas”.

Asegura que con la migración no solo migran personas sino también mañas. “Gente que no lo está haciendo bien. Migra la deshonestidad, la irresponsabilidad. Y eso es lo que hace que el colombiano tenga rechazo al venezolano”.

No ve una solución a corto plazo en Venezuela. La migración venezolana continuará y la presión sobre organizaciones como la suya. Lamenta que los candidatos a las elecciones de gobernador, alcaldías y otras instancias del próximo mes de octubre en Colombia no hablen en su programa de gobierno, de integración de los venezolanos a su país.

La fundación “Entre Dos Tierras” sigue viviendo una situación difícil. De asedio. El próximo 11 de septiembre tiene que atender una citación de la alcaldía de Bucaramanga porque algunos vecinos los quieren sacar de dónde está ubicada su sede.

“Hemos solicitado ayuda. A la alcaldía una sede en comodato para mudarnos y seguir atendiendo una responsabilidad que, dicho sea de paso, es responsabilidad del gobierno nacional, regional y municipal. Por nuestra ayuda humanitaria no deberíamos estar siendo acosados”.

Sin apoyo la fundación tiene una profunda crisis económica. Atrasos en los pagos y para poder sostener su operación. No saben si luego del once tendrán que cerrar las puertas.

“Vienen tiempos difíciles para la migración. Nos vamos a enfrentar a más xenofobia, a más rechazo no solo porque la situación en nuestro país no mejora. También la región está colapsando. Nos toca hacer un trabajo con mayor inteligencia”

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí