La viróloga china Li-Meng Yan, quien escapó de Hong Kong con información sensible sobre el coronavirus, dijo que preparaba un supuesto informe científico en el que -aseguraba- aportaría pruebas de lo que clamaba como “la verdad del Covid-19”: el origen artificial del nuevo coronavirus.

Este lunes ha publicado el esperado documento de 26 páginas titulado «Características inusuales del genoma del SARS-CoV-2 que sugieren una sofisticada modificación en laboratorio en lugar de una evolución natural», que trata de ofrecer evidencias a su aseveración de que la pandemia que ha causado estragos desde principios de año es producto de un virus creado entre probetas en la opaca China.

El texto lleva la firma de otros tres científicos y está avalado por la Rule of Law Society, una organización fundada por Guo Wengui -el magnate chino exiliado desde hace cinco años en Estados Unidos tras ser acusado en China de varios delitos, entre ellos de corrupción y de abuso sexual- con conexiones con Steve Bannon, ex asesor del presidente estadounidense Donald Trump y figura clave de la extrema derecha estadounidense.

El documento fue publicado este lunes en Zenodo, un repositorio creado hace siete años por OpenAIRE y el CERN, con apoyo de la Comisión Europea, para promover el intercambio y divulgación de resultados científicos. “A pesar de su tremendo impacto, el origen del SARS-CoV-2 sigue siendo misterioso y polémico. La teoría del origen natural, aunque ampliamente aceptada, carece de apoyo sustancial”, señala el preámbulo de un documento que critica las investigaciones publicadas hasta la fecha por revistas científicas de primer nivel como Nature. «Una publicación ampliamente citada del Nature Medicine indica que el SARS-CoV-2 procede probablemente de la naturaleza. Sin embargo, el artículo y la conclusión central están siendo discutidos por científicos de todo el mundo. Además, los autores del informe muestran señales de conflicto de intereses, suscitando preocupación por la credibilidad de la publicación», subraya un documento que parece obviar sus propios conflictos de intereses.

«La teoría alternativa de que el virus puede provenir de un laboratorio de investigación está estrictamente censurada en revistas científicas revisadas por pares. No obstante, el SARS-CoV-2 muestra características biológicas que son incompatibles con un virus zoonótico natural. Las evidencias genómica, estructural, médica y la propia literatura contradicen fuertemente la teoría del origen natural», alega la publicación. Su principal conclusión es que el nuevo coronavirus que tuvo a Wuhan como epicentro es «un producto de laboratorio creado utilizando los coronavirus de murciélago ZC45 y/o ZXC21 como plantilla«.

Basan su teoría en «tres líneas de evidencias». La primera, arguyen, es que «la secuencia genómica del SARS-CoV-2 es sospechosamente similar a la de un coronavirus de murciélago descubierto por laboratorios militares de la Tercera Universidad Médica Militar de Chongqing en China y el Instituto de Investigación de Medicina del Comando de Nanjing, también en China». La segunda es que el motivo de unión a receptores (RBM) del virus -un componente que juega un papel clave en la entrada del virus en las células huésped- «se parece al del SARS-CoV de la epidemia de 2003 de una manera sospechosa». «La evidencia genómica sugiere que el RBM ha sido manipulado genéticamente», desliza. La tercera y última es la aparición de un sitio de corte para la furina en la espícula (proteína S), las glucoproteínas que son la llave de entrada en las células del huésped a través de la puerta (ACE2), lo que «mejora enormemente la infectividad viral y el tropismo tisular». «Este sitio de corte se halla completamente ausente en esta clase particular de coronavirus que se encuentran en la naturaleza», apunta el informe que sugiere la posibilidad de que «no sea el producto de la evolución natural y podría haberse insertado en el genoma del SARS-CoV-2 artificialmente».

El documento esboza incluso la «ruta sintética» por la que habría pasado el virus en su presunto proceso de fabricación. «Demostramos que la creación de este tipo de coronavirus en laboratorio pudo ser completada en aproximadamente seis meses», subraya. El informe promete la publicación próximamente de una segunda parte dedicada a «desvelar la naturaleza espuria del coronavirus de murciélagos (Bat-CoV-RaTG13)». «Lo que sugerimos es que el virus pudo ser creado usando ZC45/ZXC21 del coronavirus de murciélago. La proteína S habría sido manipulada artificialmente, después de lo cual el virus adquirió la capacidad de unirse a ACE2 e infectar a los seres humanos«, precisan. «Estas transformaciones han llevado a que el virus del SARS-CoV-2 se convierta eventualmente en un patógeno altamente transmisible, de aparición oculta, letal, sin secuelas claras y masivamente disruptivo», añaden.

El informe, no obstante, insiste en «la necesidad de una investigación independiente». «Muchas preguntas permanecen sin respuesta sobre el origen del SARS-CoV-2. Virólogos de renombre indicaban en una carta pubicada en el Nature Medicine que la procedencia de un laboratorio, aunque no se descarta por completo, era poco probable y que no existen signos de manipulación genética. Sin embargo, aquí mostramos que existen evidencias genéticas dentro del genoma del SARS-CoV-2 que sugieren que pudo ser producto de la manipulación genética», concluye.

Primer Informe

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